Que los tiempos cambian, ya no es novedad, el siglo veinte cambalache esta quedando muy atrás, ahora podemos ver a la gente reaccionando de inmediato si la ayuda del terremoto no se entrega de manera oportuna y adecuadamente. Todo lo cual desnuda la organización centralizada del sistema de atención de emergencias. Si los ensayos de Tsunamis se hacen regionalmente, porque habrá que esperar que las ayudas deban viajar desde la capital para atender a los damnificados. En esto se requiere mucho mayor autonomía que en cualquier otro aspecto y cada región debiera tener el stock necesario y las decisiones atingentes, de modo que le permita reaccionar con prontitud y flexibilidad frente a las características de cada desastre.
En lo político en estos días se analizara y votará en la Cámara de Diputados la elección de los Cores, lo cual sin duda es un gran cambio, más aun si entre estos se elegirá al Presidente del Consejo Regional. Si bien la elección solo será en listas cerradas al menos se avanza, todo lo cual demuestra que alejar la democracia de la ciudadanía por mucho tiempo, es muy difícil, como ha ocurrido con las regiones y sus comunidades.
A nivel nacional la contienda política se avecina super abierta, los apetitos al interior de la Concertación con los discolos, colorines y Chile1, auguran un escenario muy movido. En la oposición resucitan, con ayuda del gobierno, los que ya prácticamente ni figuraban. Pero en este escenario que se abre a la política y donde se avizoran grandes cambios, aun faltan o al menos no se escuchan, los verdaderos liderazgos regionales que den cuenta de la voz potente de las regiones y su gente, así como del regionalismo. Es hora de unir los esfuerzos regionales, organizarse y no dejar pasar esta oportunidad histórica de cambio político que se avecina y que ya se está instalando. De lo contrario, una vez más tendremos que comulgar con ruedas de carreta centralista, de los mismos de siempre, que nos vendrán a vender como santa pomada descentralizadora, aquí mismito.