El porqué de la regionalización (V) Sábado, Abril 28, 2007
EL PORQUÉ DE LA REGIONALIZACIÓN.
Capítulo V. Porque es un proyecto político que mejor se acomoda al nuevo orden económico mundial.
La región, en un sistema de regionalización real, es un espacio territorial fuertemente articulado en lo económico, social y cultural que permite la participación activa y coordinada de diversos actores (sociedad civil, sector público, empresas, organizaciones, universidades, mundo financiero, etc.), en el manejo eficiente y armónico de los recursos naturales, tecnológicos, humanos y financieros con el fin de obtener una capacidad autónoma de crecimiento, que conlleve a un mejoramiento económico, intelectual, cultural y social de la región.
40 años atrás, el desarrollo del país era entendido como un esfuerzo sostenido, racional y planificado centralmente desde el Gobierno. Todo el país era objeto de la planificación, la que se llevaba a cabo desde el centro hacia las periferias a través de los Ministerios respectivos. Hoy, el nuevo orden económico mundial conduce necesariamente a la descentralización. Las democracias modernas y desarrolladas, son todas descentralizadas, siendo la descentralización una condición sine qua non para lograrlas.
La globalización es la inserción de la economía de los países en el orden internacional. Producto de los fuertes cambios en las comunicaciones, el transporte, la tecnología de la producción, el incremento del comercio exterior, el crecimiento del número de profesionales, y fundamentalmente las necesidades de inserción en el nuevo modelo de economía transnacional han dado nuevo impulso e importancia a la descentralización. La instantaneidad de las comunicaciones, junto con la información cualitativa y cuantitativa masificada, permite que las personas puedan tomar determinaciones desde centros de decisiones sumamente alejados del poder central. Las empresas requieren desarrollar agilidad y rapidez en su gestión si quieren ser dinámicas y competitivas para competir eficientemente en el mercado internacional. Hoy la ubicación de las oficinas centrales de las empresas al lado mismo del lugar de producción no es un lujo o una excentricidad como habría sido en el pasado, sino una necesidad de eficiencia y rapidez comercial.
Las regiones, para lograr su inserción requieren sólo de un régimen de comercio exterior simple y transparente, una capacidad productiva y competitiva y una política comercial clara y agresiva. Por otro lado, la globalización requiere de regiones fuertes y eficientes, para que puedan hacer uso pleno de su capital natural y humano y así aprovechar las oportunidades que se abren con ella y llevar adelante las tareas que requiere el desarrollo. El aprovechar la oportunidad de ingresar al mercado mundial por la apertura comercial llevará a un mayor nivel de empleo y mejores salarios, además de aumentar las utilidades y mejorar los ingresos tributarios.
Asombra ver delegaciones regionales de países de Canadá (Estados de Manitoba y Quebec), de España (País Vasco y Andalucía), de México (Estado de Jalisco), de Italia (Región Toscana) entre otras, que me han tocado en suerte conocer, recorren periódicamente los países, buscando acceso al exterior, ya sea para aumentar su comercio o para ofrecer espacios y facilidades a nuevas inversiones en sus respectivas regiones. Las autoridades regionales que las encabezan, se hacen acompañar principalmente por empresarios y dirigentes gremiales de la zona que representan, los que aprovechan estas instancias para desarrollar sus propios negocios y contactos comerciales, visualizar nuevas oportunidades, conocer otras experiencias exportadoras, posicionarse en los mercados, formación de alianzas comerciales y estratégicas, etc., que les permita seguir potenciándose en su actividad productiva.
Un país tan heterogéneo como Chile no puede gobernarse con una visión homogénea propia del centralismo. Basta plantear una reforma laboral para que sea imposible que pueda prosperar. En cambio, en un sistema de gobierno regional, una reforma de este tipo, puede perfectamente llegar a buen puerto, ya que cada región puede modificarla y aplicarla de acuerdo a su propia realidad socio-económica. El regionalismo se da en forma natural porque supone que una región dirige su propio destino.
Cada día que pasa, Chile sigue perdiendo las oportunidades que ofrece la globalización a causa de nuestra cultura verdaderamente idólatra del unitarismo, del presidencialismo y del centralismo, y una cultura nacional que prefiere eludir la confrontación y el conflicto y que opta al final por el acomodo, para terminar en lo mismo: la administración se descentraliza, el poder jamás!
Mientras tanto, afuera, en el mundo exterior, el proceso de internacionalización de las economías no para.